Un muro exterior AURA-W, de fuera hacia dentro. Gire el modelo o pulse una capa: casi ninguna volverá a verse nunca, y precisamente por eso deciden cómo se comporta el edificio.
01Revestimiento de alerce
24 mm en bruto de sierra, colocado en vertical. Envejece a un gris uniforme en pocos años, siempre que el agua escurra a la misma velocidad en toda la fachada.
02Cámara ventilada
30 mm de rastreles. Mantiene seca la composición y no cuenta térmicamente: todo lo que queda por fuera de este plano no aporta ni un punto de transmitancia.
03Tablero de arriostramiento
16 mm de tablero de fibra abierto a la difusión. Barrera de viento y arriostramiento en una sola pieza. Deja salir la humedad sin dejar entrar el aire.
04Aislamiento de fibra de madera
De 60 a 140 mm, continuo por delante de los montantes. Interrumpe justo el puente térmico que si no sería la propia madera estructural.
05Montantes + celulosa
De 160 a 320 mm de madera maciza a 62,5 cm entre ejes, con celulosa insuflada a 55 kg/m³. La madera ocupa el 13 % de la superficie y allí conduce cuatro veces mejor que el aislante: lo contamos, porque si no la transmitancia se equivoca en una quinta parte.
06OSB / barrera de estanqueidad
15 mm de OSB/3 con todas las juntas selladas. La estanqueidad al aire se consigue en nave a 18 °C, no bajo la lluvia en obra.
07Cámara de instalaciones
50 mm por delante de la barrera de estanqueidad. Cajas, cables y tubos quedan de este lado, para que nadie corte después la capa que mantiene hermético el edificio.
08Placa de fibra-yeso
15 o 2 × 15 mm. La segunda capa es la diferencia entre REI 30 y REI 90, el motivo más frecuente de que una composición aparezca dos veces en el catálogo.